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El egoísmo que abandonó a Darwin

12 marzo, 2010

oscar

Cuando Miguelito, un niño normal y corriente de 12 años se dio cuenta de que no veía bien de lejos, su madre concertó cita en cuanto pudo con el oftalmólogo. Una vez allí, el doctor le dedicó unos minutos de exploración para finalmente concluir diciendo:
– Está muy claro, su niño padece de miopía.
La madre, tranquilizada, dijo
– Bueno, pues unas gafitas y ya está.
– No, nada de eso – añadió el médico, sin inmutarse un ápice.
– ¿Cómo?
– Su hijo debe morir. Yo es que soy darwinista social.

Esta exagerada representación pretende servirnos como introducción para conocer un poco más ciertas teorías pseudocientíficas o filosóficas que abundan en nuestra sociedad, y, como en nuestro caso, han fundamentado falsamente ideologías como el nazismo, sexismo o el fundamentalismo.

Sobre el darwinismo y el darwinismo social.

Es de sobra conocida la obra de Darwin El origen de las especies, que asestó un gran giro en la ciencia del siglo XIX. En ella, Charles Darwin impuso el dogma biológico de la supervivencia del más apto. Pues bien, el darwinismo social aplica este dogma al campo de la sociología. Es decir, propone que en las relaciones sociales, ya sea entre individuos, o entre comunidades, sólo prevalecerá el más apto. El término fue trabajado primeramente por el británico Herbert Spencer, ya en el siglo XIX. Esta corriente, históricamente, ha sido y es acuñada bajo comunidades fascistas, sexistas y homofóbicas como base para justificar, en el plano teórico, su ideología y manera práctica de actuar.

Cierto es que en el mundo cotidiano, todo puede parecer “encajar” dentro de esta teoría. Desde pequeños nos han enseñado a asumir los dogmas que explican la evolución, desde el creacionismo, pasando por Lamarck hasta Darwin, todos nos establecemos una idea de lo que ha podido ser la evolución. Nadie duda de que la selección natural y sus teorías derivativas son el mecanismo básico de la evolución, aunque no las únicas (véase síntesis moderna ampliada). Estamos hartos de ver al cervatillo enfermo que es devorado por los leones, al pavo real sin cola que no es capaz de reproducirse o al león enfermo que no ha aprendido a cazar. Si estamos vivos, si podemos correr, si podemos pensar y hablar, es porque a lo largo de los siglos se han seleccionado individuos que corrían más y mejor, pensaban más rápido o hablaban con más registros que sus predecesores. Dirían algunos que por qué va el hombre a alterar este mecanismo tan claro, por qué hemos de ayudar a los más débiles o desventajados, por qué hemos de enviar dinero a África o luchar contra las enfermedades olvidadas.

Dawkins, el gen egoísta, darwinismo social, empatía, Frans de WaalEn El gen egoísta, el etólogo y zoólogo Richard Dawkins intenta explicar la teoría de la evolución desde el punto de vista genético. Comenta el autor que en realidad, para lo que está predeterminado un ser vivo es para sobrevivir. Siguiendo el planteamiento de Darwin, el genoma que mejor espécimen codifique (entiéndase como el código genético que consigue expresarse como un ser vivo), será el que perdure. Un capítulo de la obra versa sobre las ventajas de vivir en comunidad, y cómo los seres que consiguen desenvolverse juntos adquieren unas ventajas de las que carecen sus competidores (los individuos de otra o de la misma especie que no viven en colectividad). En este libro ven un apoyo los que siguen el darwinismo social. Argumentan que el soporte de una familia, de una comunidad, al fin y al cabo, de un estado o país, o lo que quiera que sea, no es más que un aprovechamiento encubierto de las ventajas de dicha comunidad para vivir más exitosamente. Sería una estrategia que disfraza un egoísmo individual en respeto al prójimo.

No obstante, recalco que en ningún momento los ideólogos de esta corriente (y mucho menos el darwinismo “a secas”) alienan su teoría con argumentos como el sexismo, el fascismo o el racismo. Cosa que sí que han asumido los que defienden dichos argumentos homofóbicos, como si encontraran una base biológica que racionalice teóricamente o aliente su práctica.

Contraposiciones.

Sin embargo, no son pocos los argumentos que proponen un giro en el pensamiento darwinista social. Aun en un mundo caótico, diariamente podemos dar fe de actos o testimonios, propios de uno mismo incluso, que encuentran gratificación en labores altruistas.
Pondré un ejemplo. El otro día leí el testimonio de Alberto Lafuente, anestesista de la Clínica Universitaria de Navarra, que ha pasado unos días inmerso en la catástrofe de Haití como voluntario. “Merece la pena el esfuerzo que estamos haciendo por toda esta gente. Si no somos capaces de dar un poco de nosotros para la población de Haití, no tiene mucha razón de ser haber hecho una carrera como la de Medicina, ni muchas otras cosas”. Pero, ¿cómo es posible que un supuesto ser vivo que piense en sí mismo encuentre gratificante ayudar al prójimo, al competidor? ¿Es este sentimiento obra de una educación social que persigue la involución? ¿Están nuestros genes equivocados? ¿O lucha nuestra mente contra nuestros genes?

bonobo, darwinismo social, empatía, Frans de WaalAhí es donde entra en juego la empatía. El primatólogo Frans de Waal lleva años preconizando que la empatía es una ventaja evolutiva. Hasta ahora se había atribuido a la raza humana la capacidad de ponerse en el lugar del otro, y ayudar a no sufrir a los demás, pero Frans de Waal ha demostrado que la empatía también forma parte del mundo animal. “Basta ya de creer que somos egoístas por naturaleza. ¡No lo somos! Las investigaciones en conducta animal llevan años sugiriendo que debemos cambiar este paradigma, y asumir que la evolución ha insertado la empatía y la solidaridad en nuestro comportamiento básico”. Con explicaciones racionales, Frans de Waal propone cambiar el dogma de la supervivencia del más fuerte, por la supervivencia del más amable.

Su investigación ha demostrado claramente que muchas especies de mamíferos tienen sentimientos hasta el momento atribuidos a los humanos. Desde elefantes hasta delfines viven en grupos y se preocupan primeramente por ellos mismos, después por su familia, y por último por el bienestar del grupo. El primatólogo se ha centrado mayormente en los bonobos, en los que ha podido constatar que existe entre ellos la justicia, el perdón, la solidaridad, en definitiva, la empatía. (Echad un ojo al video de Susan Savage en los links). Por tanto, establece el origen de los sentimientos anterior al origen del hombre en la escala evolutiva. Dicho de otro modo, no sentimos empatía por una sociedad involutiva, ni por un egoísmo oculto, sino que la empatía es una superadaptación que nos hace más fuertes como grupo, con la superioridad que eso conlleva.

¿Sientes compasión o tristeza al contemplar a este pequeño haitiano? Tranquilo, no eres débil. Seguramente estás mejor adaptado que el que no siente nada.

Si bien ninguna corriente de las expuestas es una verdad incuestionable, invitan a cierta reflexión. Muchos expertos y sus estudios sugieren que el paradigma de la supervivencia del más apto ha de considerar la empatía como parte de esa aptitud, y no nos hemos de anclar al plano físico y fuerte que no tiene en cuenta la moralidad como parte intrínseca a la evolución.


Para saber más / Referencias…

Imagen "Oscar" por Brentdanley (Creative Commons)
Imagen "pan paniscus" por Joachim S. Müller (Creative Commons)
Imagen "Haiti Hearthquake" por IFRC (Creative Commons)

7 comentarios leave one →
  1. 12 marzo, 2010 6:39

    Cuando un niño tiene problemas en clase, no se debe demorar la cita con el especialista.
    Pueden ser muchos y variados, oftalmologia, otorrino…..dependera de la patologia del niño para acudir al profesional adecuado.
    gracias
    sonia gluten free

  2. May permalink
    12 marzo, 2010 15:44

    Me ha encantado!!🙂

  3. Neytiri permalink
    13 marzo, 2010 14:40

    Qué chulo! La verdad es que es un tema al que le he dado vueltas algunas veces y creo que está muy guay cómo lo cuentas.
    por cierto, me alegro de verte por aquí!😉

    • J. Abellán permalink
      14 marzo, 2010 0:58

      Gracias! Yo personalmente me decidí por escribir algo sobre el tema porque durante la carrera de medicina había pensado muchas veces por qué razón estudiaba una carrera antievolutiva, estaba convencido de ello. Cuando me topé con estas corrientes, que explicaban y me ilustraban más allá de mis pensamientos me ilusionó mucho. Creo que es formativo tanto para la gente en general como para aquellos que dedican su vida al cuidado de la salud de los demás, tanto médicos como enfermeras, cuidadores…

      Me alegro mucho de que os guste.

  4. Ele permalink
    14 marzo, 2010 11:00

    Es genial! También lo había pensado, y a veces había tenido la sensación de que ibamos “contra natura”. Es alentador y me gusta!

  5. Juan Pablo permalink
    14 marzo, 2010 20:06

    LA verdad es que es un tema interesante sobre el que todos deberíamos de reflexionar al menos alguna vez en nuestra vida, y sobre todo los que nos dedicamos a esto de la atención a los demás…
    Me quedo con esta frase que bien has ilustrado: “la empatía es una superadaptación que nos hace más fuertes como grupo, con la superioridad que eso conlleva”.
    Un abrazo

  6. Mary permalink
    31 marzo, 2010 1:55

    Desde luego que si, la empatía nos hace mejores como grupo, y como personas, y debe incluirse en ese concepto de “aptitud”. Buenísimo artículo Pepe, un besillo.

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