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Conocer la mente con la mente

8 abril, 2010

Puede que nuestro conocimiento tenga un límite: resulta ignorante obviarlo, es cobarde asegurarlo. Un día el doctor Puelles comentó que para él los tres campos asíntota de la ciencia eran la vida, el universo y la mente humana. Aseguró que en los dos primeros se habían alcanzado los fundamentos: conocemos el dogma de la biología, o las leyes principales que gobiernan los cuerpos celestes. Sin embargo, la neurociencia sigue en pañales. No sabemos para qué soñamos, ni siquiera cómo se genera la conciencia . ¿Por qué? ¿No estamos preparados para hacerlo? Conocemos fácilmente con el telescopio, incluso con el microscopio, pero nos incomoda el explorar nuestra propia mente. Quizás la barrera resulta simplemente de lo grotesco de definir con lo definido, significar con el significante, conocer lo cognitivo.

11 comentarios leave one →
  1. moisés permalink
    8 abril, 2010 1:00

    el misterio de la mente humana…quizá nos sintamos decepcionados cuando en un futuro demos respuesta a las preguntas del párrafo de arriba, es hasta poético que todas esas cosas sigan siendo un misterio.
    Por cierto Angel, la última frase es para enmarcarla…jaja, genial..xDD

  2. Neytiri permalink
    8 abril, 2010 1:07

    Precioso🙂

  3. S. Valero permalink
    8 abril, 2010 12:27

    Reconozco que el conocimiento de los mecanismos mentales es un campo de investigación muy atractivo. Quizá no por su posible aplicación clínica (generalmente escasa, aunque en ocasiones de gran interés en algunos campos de la medicina), pero sí por la necesidad intrínseca al ser humano de conocerse a sí mismo y descifrar todos los misterios que le rodean. A mi personalmente me parece algo muy interesante y estoy realmente intrigado… pero, a veces me pregunto si no deberíamos sacrificar nuestra curiosidad en virtud de la ya muy devaluada condición humana. A lo largo de la historia los sucesivos descubrimientos científicos han ido deteriorando nuestra autoconcepción de la naturaleza humana. Ya hemos dejado muy atrás el centro de la Creación del Universo, ahora sabemos que no somos más que un animal que en una dura lucha por la supervivencia ha llegado a desarrollar un cerebro espantosamente complejo fruto de una fortuita evolución. Pero creo que aún tenemos la suerte de no saberlo todo acerca de nuestra mente. Y aún así, con el misterio aún vigente, somos capaces matarnos unos a otros en medio de una sangrienta competición por el poder. ¿Realmente nos conviene descifrar todos los secretos de nuestra mente (alma)? ¿Estamos seguros de que el “biologicismo” no nos llevaría hacia un grado aún más acusado de abyección? ¿Realmente seríamos igualmente felices si supiésemos con exactitud qué proceso neurológico nos lleva a ser felices? ¿Querríamos saber realmente por qué nos enamoramos? ¿Por qué soñamos? A mí la verdad es que me encataría saber más acerca del cerebro, me parece realmente fascinante e inquietante… pero no sé cómo repercutiría esto a la humanidad, una humanidad que por cierto parece que se ve tentada últimamente a identificarse con lo animal, que justifica sus acciones en instintos naturales, una humanidad que ha peridido la fe en sus valores… una humanidad, en definidad, casada de ser humana.

    Espero que no penseis que estoy en contra de la investigación en neurología, en cuyo caso me explicaré mejor en otro comentario. Muchos de los trastornos en neurología y psiquiatría aún necesitan de la investigación para su total comprensión y tratamiento, por lo que los avances en el campo de la neurociencia son absolutamente necesarios (que nadie diga lo contratio en este blog, jeje). Gracias Angel, y perdona por la extensión del comentario.

    • 9 abril, 2010 18:44

      Estás perdonado porque la reflexión es muy interesante🙂

      El caso es que, de primeras, no creo que conocer de qué manera se producen los procesos mentales e intentar desentrañarlo todo sea devaluar. ¿Nada más lejos no? De hecho, voy a citar tus mismas palabras en el post sobre epigenética: “motivarnos a aprender los nuevos con la esperanza de encontrar respuestas a preguntas aún sin explicar.” Es verdad que hablabas de medicina y no de neurociencia, pero ¿no lo aplicarías también en este caso? Creo que el aprender más y más, ahondar y ahondar no hace sino mostrar la gradeza y la complejidad de nuestro funcionamiento, máxime en el campo del cerebro. Y las malas consecuencias que de ello puedan trascender casi siempre son por malas interpretaciones. Como ejemplo, aún hoy mucha gente rechaza la teoría evolutiva diciendo de manera literal, y esto lo oído directamente: “yo no soy un mono”. ¿En qué lugar de la teoría evolutiva se dice que los humanos seamos monos? La ciencia intenta comprender nuestras características mentales observando las similitudes con lo más parecido que tenemos en la tierra, los primates.

      Por esto los mecanismos de hacer llegar la ciencia a la gente para eliminar los falsos mitos son indispensables. La ciencia, y especialmente la neurociencia, han de estar en las escuelas, bien explicadas y enseñadas. Es por eso cosas como internet, la Wikipedia, o el programa REDES son loables y necesarias.

      El derribar algunos mitos no creo que sea dañino, pero siempre de manera lógica e intentando incluir a toda la sociedad en su derribo (por eso de nuevo la importancia de la educación). ¿Y por qué no estudiar cómo se produce la felicidad? Quizás el hecho de conocerla nos puede ayudar a aumentar el grado de felicidad de la población. En Alemania existe un instituto donde se imparte una asignatura denominada “Felicidad”, en la que se enseña a los alumnos a elegir estrategias y modos de afrontamiento que les ayuden a ser felices en el futuro, y parece que funciona. En cuanto al amor… ¿Describir en la generalidad un proceso le quita su magia? Cada amor es diferente, y la ciencia describe procesos generales, y de todas maneras, ¿dejas de sentir placer o dicha ante un buen plato de migas aunque sepas los procesos neurológicos que se generan al tomarlo? Sé que comer migas no es enamorarse… Pero es un ejemplo simplificado🙂

      Tengo claro que la clave en todo lo que rodea a la mente (y realmente en todo en la vida) es evitar los extremos: mitificar la mente y no estudiarla perjudica, pero también perjudica el estudiarla de manera “biologicista puramente”, como dices, especialmente ahora que aún conocemos muy poco, y todas las conclusiones que se saquen quizás sean simplistas y falsas por inexactas. Pascal lo resumió bien en esta sentencia: “Dos excesos: excluir la razón, no admitir más que la razón.

      El gran problema es que cuando la mayoría de gente empieza a saber un poco de ciencia piensa que lo sabe todo. Cuando se empieza a ahondar más es cuando los científicos se maravillan de la complejidad de los sistemas biológicos. De hecho, por poner un ejemplo, el director del Proyecto Genoma Humano se convirtió al cristianismo tras sus descubrimientos. En vez de “devaluar lo humano”, como dices, el tocar casi techo desentrañando nuestro libro genético le provocó tal grado de sorpresa y estupefacción (en el buen sentido de esta palabra) que encontró la deidad tras tanta complejidad.

      Creo que deberíamos ser humildes y prudentes. Humildes porque el hombre no es el centro del universo. Prudentes porque, aunque no seamos el centro del universo, somos una especie diferente con una mente que nos hace especiales y con mucho poder, tanto de creación como de destrucción. Como me decía una amiga, en Spiderman xD, el tío Ben le repite siempre a Peter Parker que “un gran poder conlleva una gran responsabilidad“.

      En fin, estudiemos más nuestro cerebro, maravillémonos de sus maravillas, y construyamos a partir de lo que deduzcamos, siempre con la debida prudencia, un mundo mejor. Ala, ya me he despachado a gusto. Y encima del rollo macabeo, he mezclado en mis citas a una curiosa terna: S. Valero, Blaise Pascal y el tío Ben🙂

    • Neytiri permalink
      9 abril, 2010 20:21

      Cuando leí el mensaje de Salva le dije a Ángel “mira qué mensaje tan chulo y bonico el de Salva!”, y ahora que Ángel contesta digo “qué maravilla! que haga un blog de filosofía paralelo al de neurociencia!” jejej.

      Y no digo que este blog no sea genial, eh? es que la medicina y la filosofía me fascinan, y si lo combinamos pues… hablaría durante horas, y escucharía durante días enteros! Habría sido guay estar en una Academia en la antigua Grecia. En contra podría decirse que aquellos que “sabían de todo”, al final erraban demasiado… la especialización es fundamental si se quiere ser preciso… A favor, esa famosa frase que tantas veces nos han dicho en clase “quien sólo sabe de medicina, ni medicina sabe”. Me estoy yendo por los cerros de Úbeda, por las ramas, más aún, por los bronquiolos! jeje

      Es cierto que yo soy fácilmente emocionable, pero es que este post y sus comentarios me encanta mucho! jejej … “y que conste que no es peloteo” (voz Disney).
      Mmm… estoy empezando a usar los comentarios del blog como si fuera un foro! jeje, lo siento por desvirtuarlo y ponerme un poco maniforme, pero ya sabéis que me cuesta contenerme! jeje. Y en realidad creo que no he dicho nada, pero me entendéis no? xD

      Genial el post, los comentarios y todo🙂 “no te parece genial?!” (otra vez voz disney jeje)
      Hasta prontooo! y sorry por la verborrea!

    • S. Valero permalink
      9 abril, 2010 20:48

      En parte sabes que estoy de acuerdo contigo: conocer el significado neurológico de algo no le quita necesariamente su magia. Es verdad que el placer experimentado al comer un plato de migas no es menor por conocer los mecanismos biológicos implicados en esta sensación. Pero has dicho algo muy importante: “comer migas no es enamorarse”. Y no, no es lo mismo, pero precisamente porque aún no sabemos muy bien todo lo que pasa cuando nos enamoramos… si lo supiésemos, quizá si podría ser como comer migar… algo que no dejaría de ser fascinante, por supuesto. Quizá para ti y para mí conservaría el amor aún su magia… pero quizá porque tú y yo sospechamos que detrás de toda “magia” se esconde una explicación científica ( y la buscamos), pero no todo el mundo tiene esta sensación y para mucha gente sería decepcionante conocer tales descubrimientos. Precisamente yo me refería a la efecto que tendria en la población general (y no tengo ni idea de las repercusiones que podría tener, solo quería lanzar al aire esa pregunta). Pero bueno, todo lo que dices es cierto y yo solo estaba haciendo tontas suposiciones catastrofistas, una mezcla entre ciencia ficción y filosofía (como en “Un mundo feliz”, donde, por cierto, todos eran felices), nada basado en la realidad. Solo quería introducir una nueva reflexión en este blog lanzando algunas preguntas. Siendo realista no creo que la especie huamana se vaya a extinguir tras descrifrar los circuitos neurolanes de su alma, al contrario, podría beneficiarnos mucho en la búsqueda de la felicidad, pero como has dicho: ojo con las malas interpretaciones! Terminaré con un diálogo (aproximado) que leí en unas viñetas en una revista.
      – ¿Y si descubriésemos los mecanismos neurólogicos que nos hacen creer en Dios y descubriésemos un fármaco que aumentara la fe?
      – Creo que esto haría que mucha gente dejara de creer en Dios, al pensar que es producto de nuestra mente.
      – Puede que perdieran la fe… pero la recuperarían tomando una pastilla.
      – Ah, entonces genial!

  4. 10 abril, 2010 14:15

    Te felicito por el post Ángel, pues cada palabra que has escrito invita a una profunda reflexión. Una acertada poesía sobre la mente, una vez más🙂

    La exposición que habéis hecho desde cada uno de vuestros puntos de vista me parece muy acertada. Por un lado adquirir un conocimiento cada vez mayor del funcionamiento de la mente significará sin duda un avance importante en la Medicina, pero por el otro lado existe el riesgo, como bien habéis señalado, de que la naturaleza humana del hombre se simplifique demasiado. Aunque sé que no es una analogía ciertamente comparable, pasa un poco como con los grandes problemas matemáticos, que una vez descubiertos parecen impresionantes, inmensos e inabarcables, pero con el paso del tiempo acaban simplificándose o automatizándose hasta convertirse en una mínima expresión. ¿Alguien sería capaz de simplificar los procesos mentales hasta el punto de “solucionar” el hecho religioso con una pastilla como ha dicho Salva? ¿Podrán aquellas personas indeseables aprovecharse de estos conocimientos tan delicados para “corromper” la mente de las personas de una manera químico-biológica? ¿Esa simplificación significaría que existe un patrón de normalidad que nos llevaría a tratar medicamente todos los demás patrones “patológicos”?

    Quizá los que hemos posteado un comentario aquí tengamos patrones mentales patológicos xD… después de todo, ¿a quién se le ocurre mezclar un plato de migas con los procesos mentales?😉

  5. 10 abril, 2010 17:37

    La mente, el alma, la persona. El resto es carne. Por eso vamos al traumatólogo sin más preocupación que la inherente al dolor que nos pueda provocar el tratamiento o al miedo debido a un posible mal pronóstico, y nos cuesta tanto asumir en ocasiones que somos un poco así o “asao”, y que necesitamos la ayuda de un psicólogo o psiquiatra. Alguien puede decirte que tus cifras de glucosa están por las nubes pero no que eres un soso con mucha falta de iniciativa. El diabético no tienen insulina. El soso, ¿qué no tiene?, ¿dopamina?, ¿otros muchos neurotransmisores?, ¿sustancias que aún ni conocemos?

    En parte estoy de acuerdo con las dos posturas, pero quizás pase un poco como con las películas de miedo, que me llaman la atención tanto que acabo viéndolas, pero ello me cuesta estar mirando de reojo a cada minuto durante dos semanas y no poder tardar más de 0,00007 segundos en encender una luz (que como no se encienda entro en un programa de autodestrucción programada).

    Suena muy poco científico, muy poco alentador, pero creo que lamentablemente cierto en muchos sujetos: la ignorancia, además de osada, es generadora de felicidad en muchas personas, quizás más de las que se puede pensar, quizás hasta en los que ansían conocimiento.

    Conocer la mente humana hasta sus confines, actualmente, incluso en un futuro relativamente lejano, me parece una utopía, hasta grotesco, como termina Ángel en su sublime reflexión. No sé si estamos capacitados para llevar a cabo tal empresa. Actualmente todo lo que vemos no son más que simples esquemas, clasificaciones artificiales que nos permiten ordenar una realidad que nos cuesta comprender a niveles más simples de los que hablamos. ¿Cómo entender millones de conexiones o llegar a aprovechar ese conocimiento? Quizás entendamos los márgenes de la esencia de nuestra mente pero para entender a fondo ciertas cosas acabaríamos fraccionando artificialmente en parcelitas muy pequeñas aquello que queremos entender, fraccionando un todo que se comprende íntegro. ¿Especialistas en… amor?, ¿haciendo interconsultas al felicidólogo para ver por qué ese enamorado sufre?

    Descubrir que la fe es un simple mecanismo de defensa puede hacernos un flaco favor. Que un cristiano descubra la tumba de Jesucristo puede hacerle un flaco favor. Sabrá la verdad, pero ¿aprenderá a vivir con ella? Que ser bueno o malo solamente dependa del cóctel de neurotransmisores que se muevan por la cabeza y que con una pastilla o combinado de ellas seamos todos buenos, llevará al éxodo carcelario, al agobio de San Pedro, y creo que quizás cierta magia se pierda en la meta, si no hay muchas cosas previas que hacen que lleguemos ya con muy poca magia hasta aquí.

    Supongo que cuando sepamos, algunos desconectarán de lo que sepan para disfrutar, otros difrutarán con solo saber que saben, otros nunca sabrán, otros habrá que otras cosas hagan, si saben, y así. Si el maestro aparece cuando el alumno está preparado, la propia adquisición del conocimiento precisa de un conocimiento previo que te prepara para comprender y asimilar lo que puedas hallar, hasta la serendipia se impregna indirectamente de ello. Poco a poco iremos sabiendo y veremos que aún nos queda más por saber, porque cuando lo sepamos todo, ¿qué nos queda?, ¿vivir de las rentas?, ¿se suicidará el científico, el filósofo, el que no es capaz de abarcar todo lo descrito? Habrá que vivir mucho para que nos de tiempo a entender todo lo que todos descubran, aunque “solo” sea de mente, universo o vida…

    La verdad, muchas ideas que no dicen mucho. Más logorrea que otra cosa, ¿no?. Ni yo sé en qué bando estaría.

  6. 10 abril, 2010 18:54

    uff, esto se va complicando, porque todo lo que decís es acertado, y para opinar se necesita discurrir demasiado…. Intentaré ser breve porque si no no va a haber nadie que me lea, por muy entusiasmado que esté con en el debate🙂

    El sacar a colación “Un mundo feliz” de A. Huxley es muy acertado Salva, y me lleva a la principal conclusión que saco: creo que lo peligroso no es el conocimiento, sino el mal uso o interpretación que se pueda hacer de él. Por ponerte un ejemplo, hace no demasiado se hizo un estudio en Italia en el que se vio que los pacientes con tumores cerebrales en el área parietal eran más espirituales y creían con más frecuencia que el resto de la población. Esto lo leí en un blog de ciencia, y no tardaron en aparecer los comentarios: “tener un tumor te hace creer en Dios“… Os los podéis imaginar. Esto es lo que digo. Lo importante no son los datos, sino las conclusiones. La disrupción de algunos circuitos parietales produce mayor sentimiento espiritual puede que potenciando otros o impidiendo conexiones somatestésicas que confieren la “corporeidad”, ¡pero eso no quiere decir que ningún tumor te vaya a hacer creyente o que todos los creyentes lo sean porque tienen tumores o algo por el estilo!

    Éste es uno de los extremos, simplificar y hacer burdos los descubrimientos (como ya comentaba en relación a la teoría de la evolución).

    Y el otro extremo sería excluir la razón, como decía Pascal. Y a ese extremo nos acercamos cuando decimos que cierto grado de ignorancia nos permite ser felices y desposeernos de ella nos hará flaco favor, como apuntaba Rubén en algún momento. Y es cierto lo que dice Rubén, pero también es cierto que la ignorancia nos quita libertad, y la falta de libertad produce una sensación de felicidad-like o pseudofelicidad, pero, ¿cuáles son los límites de la felicidad?, ¿Qué es la felicidad? Por supuesto es opinable, pero lo que todos pensamos al leer el libro de “Un mundo feliz” es que esas personas tenían una felicidad aparente. Y eran felices por ignorancia, por falta de libertad, al estar encorsetados en un sistema perfecto aparentemente que no les permitía ir más allá de lo establecido. ¿Queremos eso? En Madrid, enfrente de la catedral de la Almudena hay una tienda de libros de filosofía con un rótulo que dice “Ser cultos para ser libres”… ¿No os parece más alentador?

    Mike, dices que “pasa un poco como con los grandes problemas matemáticos, que una vez descubiertos parecen impresionantes, inmensos e inabarcables, pero con el paso del tiempo acaban simplificándose o automatizándose hasta convertirse en una mínima expresión.” Y tienes razón, porque realmente esas expresiones “simplifacadas” son simplificaciones aparentes, pero encierran un tejido inmenso y complejo e interrelaciones de axiomas encadenados. Y vuelvo al inicio, el que los vea simples, o los simplifique voluntariamente para sacar provecho o para sembrar indiferencia o ignorancia está haciendo mal uso.

    Y vuelvo de nuevo a lo más importante para que todo el conocimiento no nos sea negativo, la educación. Y esto me lleva a otra reflexión. Si lo que es malo no es el conocimiento en sí sino el uso que se puede hacer de él, especialmente cuando el uso lo controlan los que gobiernan, ¿entonces no deberíamos estar gobernados por otra gente? Supongo que algo así le preocupaba a Platón cuando proponía el gobierno de la aristocracia (lo difícil es elegir quién es la aristocracia…). Aún así, es muy triste que en una región como la nuestra (y supongo que pasa en la mayoría) nos gobierne quien nos gobierna, y nadie conozca a nuestros mejores investigadores (que hay pocos pero haberlos haylos, y en este post nombro a uno…).

    Muchas gracias por vuestras aportaciones, me uno a Neytiri en el “no te parece genial?!”, que esto llega a ser mejor que un plato de migas (aunque no mejor que enamorarse :)).

  7. Neytiri permalink
    10 abril, 2010 23:49

    Me siento afortunada de leeros, qué bonitos sois!!! (beso!)
    Tengo demasiado que decir como para escribirlo, menos mal que voy a poder veros en persona y seguir hablando, porque realmente este tema no se agota!

    Ángel ha dicho “lo peligroso no es el conocimiento, sino el mal uso o interpretación que se pueda hacer de él”. Estoy totalmente de acuerdo con eso.

    Como creyente convencida os aseguro que el descubrimiento de un “neurotransmisor de la fe” el único efecto negativo que produciría en mí sería el miedo de cuánta gente detractora de la fe usaría ese descubrimiento como punto de partida para incurrir en falacias que “argumentaran” su posición. Pero no produciría en mí inquietud alguna el hecho del neurotransmisor en sí, ya que estoy convencida de que los procesos espirituales ocurren sobre una base neurobiológica. Si Dios usa la Evolución para crear, por qué no va a usar los neurotransmisores para sentirle? Pero bueno, tengo muchas teorías que contar y no es momento ni lugar para ello! Y perdón si este párrafo está fuera de lugar, pero consideraba que como creyente debía dar mi punto de vista al respecto, porque creo que se están diciendo cosas muy correctas y muy válidas para cualquier persona abierta a escuchar y ansiosa de conocer.

    El conocimiento bien aplicado nos hará más libres, el peligro es que siempre suele ser mayoritario el grupo que hace un mal uso de ese conocimiento… Igual ocurre con la fe, la Biblia dice “conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”, y lamentablemente quien ha tomado a su antojo esa verdad sin entenderla, también ha hecho un mal uso de ella… El conocimiento mal aplicado puede llegar a tener terribles consecuencias, y si no, recordad lo que decía el tío Ben jeje, un gran poder conlleva una gran responsabilidad!

    El conocimiento me da miedo, pero no porque atente contra mi estabilidad interna, mi felicidad, mi fe o la “magia” de lo desconocido, sino por la naturaleza destructiva del ser humano. Siempre digo que amo a als personas, pero hay que ver qué capacidad tenemos para hacer mal uso de las cosas! Desarrollo sostenible? eso lo entienden todos los animales salvo los de nuestra especie! “Si entendiese todos los misterios y toda la ciencia y no tengo amor, no soy nada”. El conocimiento máximo aplicado al bienestar de la mayoría en el más puro sentido solidario, la ciencia aplicada a la filantropía es algo supermáximo jeje. Hemos dicho que el poder otorga responsabilidad, pero ojo, que el poder corrompe! Si el amor no prima sobre todo, si el hombre no entiende que toda la moral se resume en el amor al prójimo, el poder que otorga el conocimiento, lejos de mejorarnos como especie, acabará con nosotros. Menos mal que el arte nos edifica! esa capacidad humana (para algunos, el refleo de lo divino en nosotros) es fascinante y constructiva, como el buen uso de la ciencia, como los artículos de este blog! como los comentarios de este post! parARTidmedical jejej.

    Un besito!
    Gracias por vuestras reflexiones. Tengo ganas de abrazaros!

  8. S. Valero permalink
    11 abril, 2010 1:24

    Sois todos geniales!! Gracias a los 4: Ruben, Angel, Mike y la misteriosa desconocida de psedónimo enigmático “Neytiri”😉 No voy a responder con otro super comentario, como dice “Neytiri” nos veremos en persona pronto… ademas quisiera responder por separado a cada uno de vosotros, porque cada uno lo expresa de una manera diferente, y eso supondría otros 4 larguiiiisimos comentarios, algo que no haré, pero me ha encantado leeros a todos. Como ya se ha dicho, “me siento afortunado”, y también bastante orgulloso de tener unos amigos así. Por cierto Ángel, genial lo de los tumores parietales. Un abrazo chicos (también otro para la desconocida xD).

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