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Nos seguimos enterrando en caja de pino

1 mayo, 2010

Tanto se roza el límite de lo extraordinario que hasta llegamos a columpiarnos en los mismísimos columpios del Edén. Todopoderosos, invencibles, capaces de arreglar lo irreparable. Pero cuanto más alto se sube, mayor es la caída y el fatal desenlace. El médico ni entiende ni logra hacer entender que sus alas son pesadas para ascender al cielo. No estamos a la par de Dios. Curar curamos, pero en la Tierra. Con manos prodigiosas, pero manos al fin y al cabo. Intentando ver en lo invisible, pero no mucho menos ciegos que cualquiera. Con gran entusiasmo y corazón, pero no libre de desganas y corrupción. No todo lo sanamos, pues de mucho y más nos queda conocer su explicación. Con los pies en el suelo, el médico y el paciente, seguiremos caminando con complicidad y comprensión.

4 comentarios leave one →
  1. 1 mayo, 2010 1:37

    Un poquillo prepotentillos si que son algunos médicos sí (sobre todo los ciruja… ups! xD). Y como todo ser humano susceptibles de corromper y sucumbir a la rutina y la desgana. Conforme el ser humano más va sabiendo de Medicina más modestos los médicos debieran ser, puesto que hoy cada médico sabe mucho de lo suyo, pero muy poco de lo demás. Termino con citando lo que me dijo una vez un médico: El médico que más sabe suele ser al que luego más dudas le asaltan; y precisamente por eso suele ser más cauto y más humilde que los demás.

  2. Neytiri permalink
    1 mayo, 2010 20:43

    Qué bonito que saques este tema🙂

    Tienes mucha razón en lo que dices, pero consuela saber que también es cierto que hay mucha gente sensata que, cuanto más sabe y conoce, más consciente es de su ignorancia! Eso permite tener los pies en la tierra, ser lo suficientemente sabio como para asimilar las propias limitaciones.

    Por otra parte, siempre está la posibilidad de lograr algo que hasta el momento había resultado imposible, curar lo incurable. Como el inicio de los corticoides! eso debio de ser como la panacea de Barber (el cirujano-barbero instructor de R.J. Cole). Qué gran júbilo y expectativas despertarían sus milagrosos efectos! Pero al final siempre llega el momento de admitir que la panacea no existe, así como tampoco existen las divinidades humanas, no podemos con todo, existe un límite.

    Eso es lo bonito de nuestra profesión. El límite seguirá existiendo hagamos lo que hagamos, no creo que lleguemos a conseguir la inmortalidad. Igual que la Tierra debe seguir girando en su órbita, la vida debe llegar a su fin y, luchar contra eso es fallar el 100%. Cuando dejamos de morirnos de desnutrición, podemos morirnos de IAM. Cuando curamos las infecciones, cuando curamos los infartos, cuando aumentamos la esperanza de vida… seguimos muriéndonos, pero de cáncer, de enfermedades degenerativas, o simplemente de una caída al suelo porque nuestras rodillas ya no son lo que eran, nuestros huesos han perdido consistencia y se rompe la cadera! qué tragedia, un ingreso hospitalario al que posiblemente no se llegará a dar el alta, por una simple caída. Cuando disminuye la mortalidad por una causa, el equilibrio se mantiene y aumenta por otra, siendo esta otra causa incluso el suicidio (recordando el post de Ángel).

    En qué consiste entonces nuestra profesión? qué sentido tiene? Lo he pensado muchas veces. De hecho, parte mi explicación de por qué prefiero pediatría a medicina interna, no sólo es porque me gusten los niños, sino porque considero que la medicina interna lucha contra lo inevitable. En los niños la medicina supone un reto dierente, no es natural que los padres vean morir a sus hijos, eso no se debe permitir. No lo sanaremos todo, pero daremos lo mejor de nosotros, de lo que sabemos y como bien a dicho Miguel, consultando lo que no sabemos, para lograr con nuestras medios humanos y nuestras limitaciones aquello para lo que nos estamos preparando en esta carrera.

    Entonces, digo que la medicina sólo tiene sentido para curar a aquellos que aún tienen una larga vida por delante? aquellos que sabemos que al curarlos de una “x” no van a ingresar al mes por un “y”? En absoluto. Lo que más me gusta de nuestra carrera es la parte que no nos enseñan en la universidad, me gusta el “con los pies en el suelo, el médico y el paciente, seguiremos caminando con complicidad y comprensión”. Eso es precioso.

    Y es una parte importantísima de la medicina el hacerse a la idea de que la muerte no es sinónimo de fracaso. Los cuidados paliativos son realmente una grandísima aportación a lo que es la medicina, recordad el vídeo que en este mismo post compartió Miguel.

    Uf, he escrito demasiado. Tengo más cosas que decir pero es momento de callar jeje.

    Termino con una frase de Miguel Delibes:
    “La medicina ha prolongado nuestra vida, pero no nos ha falicitado una buena razón para seguir viviendo.”

  3. 19 mayo, 2010 17:08

    Descubriendo tu blog
    Leeré las entradas

  4. 19 mayo, 2010 23:35

    Me alegra que lo hagas.
    Espero que lo disfrutes y sea de tu agrado.

    Ya nos nos contarás!

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