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Empatía y atención al paciente

23 junio, 2010

Imagina por un momento que te conviertes en paciente, que por la puerta ves entrar un tropel de personas con bata blanca que blanden en sus manos utensilios que no reconoces, que agarran tu cama y comienzan a trasladarla por el frío corredor mientras tú apenas llegas a ver pasar los neones del techo, que tus familiares te lanzan una mirada desesperada mientras te alejas en la distancia… y todo ello ¡sin que nadie medie palabra! ¿Cómo te sentirías? La calidad asistencial y la satisfacción del paciente son sólo una cuestión de formas. No quieras para nadie lo que no desearías para ti. Los pequeños detalles en la asistencia sanitaria marcan grandes hitos en la vida del enfermo. Del sanitario depende convertirse en una máquina de curar o en un buen profesional. Yo como paciente me quedo con lo segundo.

5 comentarios leave one →
  1. 23 junio, 2010 2:28

    Pinchad en el enlace del texto del post, es una entrada del blog Per Ardua ad Astra que merece mucho la pena leer.

  2. 23 junio, 2010 8:22

    Pacientes complicados, de esos que no sabes qué tienen pero se tienen que quedar toda la noche en observación, me han dicho en alguna guardia “qué gusto da toparse con gente buena, doctor”. Y eso sin haberle diagnosticado aún! Eso sí que te llena y te hace aguantar las últimas horas de la guardia con una sonrisa en la cara😀 También hay muchos de los otros (yo pago tu sueldo, yo cotizo, llevamos ya dos horas… etc) pero claro, para gustos los colores.

    Las formas son muy importantes. No tratamos “a” personas; tratamos “con” personas!!

    • 23 junio, 2010 20:57

      Si es que todo son ventajas, el paciente sale ganando y el médico también. Gracias por tu aportación😉

  3. Neytiri permalink
    23 junio, 2010 23:16

    Qué importante ponerse en el lugar del paciente. Y no sólo dando un buen “trato humano” y siendo “agradables”, sino ofreciendo un servicio de calidad, aplicando la medicina basada en la evidencia, haciendo ciencia.

    Y cambio de tema para mencionar algo que llevo pensando desde hace unos días y que no puedo callar. Pensemos en términos de salud pública: si en lugar de recetar el fármaco A del laboratorio A que me paga el congreso a Cuba (cuyo precio es el triple que el fármaco B del laboratorio B, teniendo ambos igual eficacia) receto el fármaco B, puedo tratar a 3 pacientes con el presupuesto que tenía con el fármaco A para un solo paciente. Esto también es tratar al paciente (y sobre todo a los pacientes futuros) con empatía. Lo contrario no sólo es falta de empatía, es egoísmo.

    Espero que todos los que acabamos de licenciarnos ahora lleguemos a ser capaces de recetar habiendo tomado una decisión no aleatoria, ni porque nos suene el fármaco del bolígrafo ni, por descontado, porque nos vayan a pagar el congreso en Cuba… Ojalá que lleguemos a entender que lo más importante es el paciente (y si te cuesta, piensa en que tú también eres paciente). Yo también quiero ir a los congresos, pero para eso voy a tener un sueldo que gestionar para poder permitírmelo. Y el argumento “no pasa nada, todos lo hacen” no es un argumento, es una falacia, no nos engañemos.

    Solicito a los chicos de paradigmedical un artículo sobre estos delicados temas. Los laboratorios no son los malos absolutos de la película, nadie te pone un cuchillo en el cuello para que recetes su producto… sólo te ofrecen portátiles, viajes e incluso entradas a partidos de fútbol…

  4. 16 julio, 2010 17:20

    Una cosa básica y tan olvidada por nosotros

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