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Monstruación

9 agosto, 2010

El otro día, con el señor Roca, me encontraba plácidamente inmiscuido tan típica situación (leer cualquier cosa legible a mi alcance mientras estoy en el baño), cuando de repente leí en una cajita de compresas de una conocida marca comercial algo así como: “Algunas creencias erróneas (sobre la menstruación) […] si se hace mayonesa se corta, si tocamos una planta se marchita, es falso que durante la menstruación no se puedan visitar cementerios, […] ¡que durante la regla la mujer es impura es una farsa!”. Tan pasmado me quedé, que me propuse indagar sobre este curioso tema.

Monstruación: ciencia, mitos y leyendas

Se define como menstruación al ciclo fisiológico de la mujer sexualmente sana y madura en el cual se produce un sangrado vaginal, que en realidad es endometrio descamado (la capa que recubre al útero internamente se suelta y sale al exterior), debido a una disminución hormonal brusca que tiene lugar cuando no hay fecundación en dicho ciclo. Ocurre periódicamente cada 23-35 días, siendo la media 28 días aproximadamente. Dicha periodicidad le ha valido para ser llamada también “regla” o “periodo”. Esta rítmica propiedad consiguió asociar a la mujer con la Luna, ya que las fases lunares se suceden cada 28 días. Así, se creía que las menstruantes estaban influidas por la Luna y que ésta ejercía, de alguna manera, un control sobre el flujo menstrual. Quizás por esta misma razón la Luna siempre ha sido “ella”, “la madre” o “la hermosa” y el Sol “él”, “el padre”, “el fuerte”. Aunque, si seguís leyendo, descubriréis que no todas las relaciones que el hombre ha establecido con la regla han sido tan poéticas y bucólicas como ésta.

Y es que es curioso cómo la mente tergiversa aquello que no entiende. Prácticamente todas las civilizaciones han tenido innumerables mitos alrededor de la menstruación, con conclusiones tan graciosas y sorprendentes como las que a continuación podéis leer.

Por lo visto, en Egipto existían rituales para purificar a la mujer que terminaba su periodo menstrual, y en la antigua China se prohibía que la sangre menstrual tocara el suelo, por temor a ofender al dios de la Tierra. Dentro de las raíces de nuestra cultura, encontramos que en el Levítico , libro de la Biblia, se expone que la mujer que sufra de flujo menstrual quedará impura durante siete días y la misma suerte correrán los hombres que se acuesten con ella o los objetos que toquen la sangre de su regla. En el Concilio de Nicea, en el año 325, se prohibió la entrada de la mujer menstrual a la iglesia. Ya en el siglo I, Plinio el Viejo, científico y naturista latino, escribía en su Historia Natural que no hay líquido más sorprendente que el flujo menstrual, ya que su proximidad hace agriar el mosto, esteriliza los cereales, las plantas y los jardines se marchitan, los frutos cercanos a la mujer se caen, debilita el brillo del marfil y el filo del acero, así como mueren los enjambres de abejas próximos y oxida el hierro.

Zoroastrismo y menotoxina…

Pero no nos vayamos tan lejos en el tiempo. Desafortunadamente aún existen personas (fanáticos casi siempre) que defienden doctrinas o tratados científicos como explicaciones a estas falsas creencias. En algunas webs podemos leer los inverosímiles argumentos que ciertos seguidores del zoroastrismo propugnan para defender que la mujer sangrante es impura.

Para nada han ayudado ciertas investigaciones de principios del siglo XX que llegaron a identificar la llamada menotoxina, sustancia tóxica que sería responsable de todas las atribuciones mágicas del flujo menstrual. Autores como Macht, Schick, Livingstone y Eleizalde fueron los desventurados responsables de estas publicaciones del siglo pasado. Dieron a la menotoxina una actividad fitotóxica que explicaría que se marchitaran las plantas y otros efectos. Finalmente, otros autores como Smith o Burguer, a mediados del mismo siglo, no consiguieron demostrar ningún tóxico en la sangre menstrual. Markee dedujo que la susodicha menotoxina debía de tratarse de una prostaglandina, sustancia de importancia capital para el inicio de la menstruación, pues posibilita el desprendimiento del endometrio en cada ciclo.

Vale, quizás en los párrafos anteriores me haya dejado llevar por el afán investigador, no obstante, dada la innegable influencia que las creencias populares mágicas han jugado en la conformación de la sociedad inmediatamente anterior a la que vivimos, aún se pueden constatar en la literatura leyendas más recientes, como las que argumentan que la menstruación marchita las plantas, avinagra el vino y agria la leche y cremas, mata insectos y microbios, ahuyenta monstruos y espíritus, puede usarse como poción para enamorar, e incluso puede romper objetos y las cuerdas de violines y arpas. Ahora entiendo que algunas casas comerciales de compresas y tampones publiquen en sus prospectos la falsedad de mitos que hoy en día circulan por la mente de algunas menstruantes. Sí, sí, quizás te parezca una barbaridad, pero pregúntale a tu abuela, o haz una encuesta a tus vecinas.

Evidencias científicas

Pero bueno, no todo se puede quedar en cuentos y leyendas populares, así que, para los amantes del método científico y la razón, he aquí, aunque parezca increíble, un trabajo sobre algunas de estas creencias mágicas que perduran hasta nuestros días. Se trata de un estudio publicado en la Revista Colombiana de Ginecología y Obstetricia en el 2006, realizado sobre mujeres tanto universitarias como sin estudios. Los resultados del mismo certifican que aún en pleno siglo XXI un gran porcentaje de población (tanto de bajo como de alto nivel económico) creen que, por nombrar algún ejemplo, “consumir alimentos ácidos aumenta o corta la regla, o enloquecen a la mujer menstruante” (un 68,1%), “la mujer menstruante es inmune a la picadura de serpientes” (un 17%), “los niños o plantas que son tocados por una mujer gestante retrasan su crecimiento” (un 39,5% creen que sí frente a un 60,5% que niegan tal efecto), o que “los alimentos a base de leche se cortan, los hechos a base de huevo o carne se dañan” (un 73,8%). En el artículo completo leeréis muchas otras creencias populares que también se estudiaron.

Así que no hay nada de extraño o mágico bajo la menstruación. Aunque sea difícil de creer, la mayoría de las leyendas circulantes se basan en la imaginación y la cultura popular de tiempos pasados. Fisiológicamente este proceso está bastante claro y se tiene una explicación científica del mismo.

Me resta decir, como microproyecto de profesional de la medicina que soy, que quedaría harto feliz y contento si tras estos párrafos tú, querido/a lector/a has comprendido que no hay nada de extraño en el ciclo menstrual… o simplemente, si he conseguido que esboces una sonrisa.


Para saber más / Referencias…

Imagen The woman in red" por Raemin (Creative Commons)
Imagen "Menstrual Period in Political ..." por Wikipedia (Wikimedia Commons)

3 comentarios leave one →
  1. maria isabel Blanco permalink
    18 marzo, 2011 23:04

    guau de verdad, me encanta esta página dicen cosas interesantísmas, aunque de todo lo anterior descrito ya estaba enterada, jeje. Sigan colgando noticias de verdad😀

  2. J. Abellán permalink
    21 marzo, 2011 11:16

    ¡Muchas gracias por seguirnos María Isabel! Seguiremos paradigmedicando, ánimos como los que nos trasmites nos alegran de sobremanera y nos envalentonan a escribir más y más. No nos pierdas de vista, ¡saludos!

  3. 22 junio, 2013 1:22

    Por las furcias de Aviñón, casi me he sentido protagonista.

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