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Un dolor que las medicinas no curan

1 octubre, 2012
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Es infinito, indeleble, no se conoce tratamiento alguno y no hay alivio que lo mitigue… sino el tiempo. Ineludible, pues nos es innato. Capaz de colmarte de profundo pesar y de frenética rabia. Resulta inviable evitar las lágrimas. Hasta los más fuertes son presa de tal suplicio. No conoce de prevalencias ni de incidencias, de poblaciones ni de culturas. Es ubicuo, independiente de la noxa. Puede que se trate del único mal que al tiempo que atormenta, conmueve. Es inevitable el torbellino de recuerdos que genera en la memoria. No pasa desapercibido, ni para ti ni para aquellos que te quieren. Dramático, injusto, cruel y despiadado. Si lo piensas, entra dentro de lo absurdo. Se supera, siempre se supera… más deja huella imborrable en el alma. Y es que pocas cosas pueden compararse con la pérdida de un ser querido.

2 comentarios leave one →
  1. Rosalía permalink
    11 octubre, 2012 10:43

    En esta vida sólo sabemos 2 cosas seguras. Primero que vamos a morir y segundo que no sabemos cuando. Si fueramos conscientes de esto a lo largo de nuestra vida la muerte en sí no sería tan dolorosa y viviríamos de otra manera, felices sin apego ni aferramiento.

  2. Jane(way) GM permalink
    11 octubre, 2012 22:27

    Una gran reflexión.

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