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Roosevelt, “new deal” chino y marea blanca

30 diciembre, 2012

Por fin mirando la huelga sanitaria con perspectiva externa, en Navidad, estando unos días en Murcia y con la pregunta reincidente de fondo: “¿Está sirviendo para algo la huelga?“, hoy en la jornada de lectura de prensa dominical -dedicada casi enteramente al repaso de lo que ha significado el año 2012 para nuestro país y para el mundo- he visto un par de reseñas que me gustaría comentar y desgranar.

A lo único que debemos temer es al miedo…

Ante lo profundo de nuestra crisis y lo dramático de la situación social actual, urge movernos en el eje temporal para encontrar precedentes y referentes. Esto es lo que hace Antón Costas, catedrático de Política Económica en la Universidad de Barcelona, en su artículo de la sección económica de El País de hoy: A lo único que debemos temer es al miedo. En éste, Costas nos emplaza a recordar la situación más parecida a la actual que se ha producido en la historia contemporánea, la gran depresión del 29. En aquel momento, las políticas de austeridad y de recorte de H. Hoover, similares a las merkelianas actuales, acentuaron al inicio la crisis económica y social. Por lo que no fue hasta la llegada al poder de Franklin D. Roosevelt, en 1933, cuando se iniciaron políticas de protección del empleado, del parado y aseguramiento social extenso, cuando se recuperó la confianza del ciudadano medio, que comenzó así a consumir de nuevo. De hecho, ya en su discurso de investidura, Roosevelt, el 4 de marzo de 1933, nos dejó la cita con la que comienza el epígrafe: “A lo único que debemos temer es al miedo”. Esta frase hace hincapié en que la protección social del ciudadano ahondó en su confianza y así en el aumento del consumo y el reverdecer de la pobre situación económica. Así se llegó al denominado “new deal”, con el cambio drástico en la política americana que aún llega a nuestros días, a pesar de haber sido ampliamente denostado desde el neoliberalismo de la escuela económica de Chicago liderada por Milton Friedman y presidentes como R. Reagan (os recomiendo a este respecto el documental La doctrina del shock).

Obviamente, nuestra clase dirigente sigue haciendo oídos sordos a lo anteriormente expuesto, a pesar de ser historia económica básica, y también a que la línea actual de políticas sirve para producir confianza y eliminar el miedo en los ciudadanos alemanes, y no en los españoles, lo que ahonda más si cabe en nuestra crisis. Por nuestra parte, mientras esto siga ocurriendo -y no tiene pinta de tener un fin próximo- tendremos que intentar que esta coyuntura no se lleve por delante las pocas cosas que aún dan confianza y bienestar a nuestra ciudadanía; a saber, sanidad, educación y justicia. Y es ahí donde entra la próxima reseña.

El “new deal” chino y la marea blanca

En estos últimos días, amigos con los que hace tiempo que no conversaba me hacen una pregunta de manera reincidente, “¿Está sirviendo para algo la huelga?“. Para contestarles, me moveré en el eje espacial y no en el temporal, en este caso hasta China. Lo peculiar de las reformas del “new deal” de Roosevelt en EEUU en la gran recesión, fue que previnieron una revolución social y no fueron producidas por ella. En el caso de la economía china, la más emergente de las emergentes, estamos ante un cambio social impulsado por el pueblo contra los mandatarios. Se publica hoy en El País, también en la sección económica, este artículo: La revolución del trabajador chino. En éste se señala que la gran cantidad de manifestaciones, de huelgas y de presión social ha producido en el último año un alza en los sueldos de los trabajadores chinos de hasta un 10%, y un aumento de las leyes de protección social.

¿Moraleja de estos dos casos para nosotros? Ante todo no pequemos de ilusos. Nuestra casta política está tan alejada de parecerse a Roosevelt como de quitarse privilegios. Por lo que en esta situación tenemos dos caminos a seguir, esperar sentados a que nos llegue un improbable “new deal” desde arriba, o forzarlo con mareas de todos los colores que den miedo desde abajo. Creo que el “¿Está sirviendo para algo la huelga?” se contesta fácilmente ahora. No nos queda otra.


4 comentarios leave one →
  1. 30 diciembre, 2012 23:23

    Como bien dices nuestros gobernantes poco deben de saber de Historia porque el caso de la crisis de 1929 está bien documentado y reciente como para no tenerlo en cuenta.
    Y ¿qué sucede cuándo los gobernantes bien en la opulencia y en la diversión ajenos a los problemas del pueblo? Pues llega un momento en qe el pueblo no aguanta más y estalla una Revolución, a los gobernantes se les pasa por la guillotina o por el paredón (según se tercie), los revolucionarios llegan con miles de buenos propósitos, pero al final van cayendo uno a uno y siempre queda el dictador. La experiencia de estas situaciones a lo largo de la historia es extensa, pero por lo visto no cala en nuestro pensamiento. Por eso, no es que tropecemos dos veces en la misma piedra (ojalá fuera tan sólo eso), estamos condenados lo mismo que Sísifo a subir la piedra colina arriba eternamente, para cuando estamos a punto de llegar a la cima que vuelva a caer rodando por la ladera y vuelta a empezar.
    A pesar de esta reflexión tan poco acorde con la Navidad yo no pierdo la esperanza en que alguna vez seamos un poco más inteligentes.
    Ese es mi deseo para el año que viene.

    • 2 enero, 2013 13:14

      Gracias por tu comentario Ana. Al final siempre nos debatimos entre ponernos condescendientes y considerar a nuestros políticos oligofrénicos o incapaces para la gestión por ignorancia; o elegir el modo conspiranoico y considerarlos harto capaces y conscientemente corruptos. Supongo que la más realista es la segunda… Aunque ninguno de ellos maneje un inglés fluido y casi les cueste formar frases subordinadas en castellano…

      Feliz 2013, ¡y me uno a tu deseo!

  2. 3 enero, 2013 21:15

    No apoyo lo que el gobierno del PP hace, porque es que no tiene ni pies ni cabeza. Pero una política por el hecho de ser liberal no es mala (esta idea de que los liberales o neoliberales son el mal hecho político me parece que tampoco tiene mucho sentido). Los países escandinavos son donde la economía está más desregulada en toda Europa, y fíjate cómo les va a ellos y cómo nos va a nosotros con nuestra política económica intervencionista.

    Se puede ser austero, muy austero y no estar haciendo malas políticas. Se podría recortar muchísimo gasto en duplicidades administrativas, muchísimo gasto en funcionamiento del Estado, y redistribuir eso a Sanidad o Educación.

    Zapatero no fue austero, ahí tenemos el Plan E, y no es que tuviera resultados demasiado buenos.

    En cuanto al docuental de “La Doctrina del Shock” y el libro en el que se basa, han tenido amplísimas críticas, porque ordena los sucesos como le parece bien para que la historia cuadre, cuando en realidad sucedieron en distintos momentos (como lo que cuenta sobre Margaret Tatcher). Escoge tan solo parte de la obra del Friedman y obvia otras como las cartas que le escribió a Pinochet diciéndole un poco de todo. En fin, pone sobre la mesa cosas interesantes, pero objetividad, poquita.

    Y por supuesto, lo que es obvio es que la presión social algo hace. Al menos, expresarte y liberar lo que tienes dentro, que a veces es muy necesario.

    Un saludo.

    • 6 enero, 2013 21:22

      Gracias por tu comentario Josan Rueda.

      Para contestarte, es obvio que las políticas neoliberales no son malas “en sí mismas”. Lo que pasa es que estas políticas no sólo se basan en desregular algunas de las trabas para el funcionamiento de la economía, sino que también tienen en su ideario práctico el adelgazamiento extremo del estado, sacando a luz privada todo o casi todo, incluso el ejército, la sanidad o la educación. Precisamente, los países de los que hablas, los escandinavos, son algunos de los países con mayor porcentaje de impuestos del ciudadano, y con la mayor inversión en educación (véase el ejemplo de Finlandia, con profesores en lo más alto del escalafón social), por lo que no son precisamente un ejemplo de neoliberalismo a este respecto.

      En cuanto a La doctrina del shock (dice cosas interesantes pero es parcial en algunas de las relaciones, lo que es obvio por otra parte ya que se trata de la exposición de datos que argumentan una conclusión personal, que por otra parte no parece del todo desencaminada); y a la presión social, estamos de acuerdo.

      ¡Un saludo!

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